XTragarnochehastamorirenaltasventanasdeluzabro mis piernasen plena búsqueda lunary encuentro conejos
Selección de poemas de Yamila Greco
Panfleto de cuestionable filosofía: Aleister Crowley y El libro de la ley
En la ciudad egipcia de El Cairo, Aleister Crowley, acompañado por su esposa, Rose Kelly, comenzó a recibir un extraño mensaje de una entidad que se hizo llamar Aiwaz. Esta entidad le dictó a Crowley los tres capítulos que conforman «El libro de la ley» en tres noches consecutivas: 8, 9 y 10 de abril de 1904. En este post rescatamos algunos de estos mensajes alterando su orden.
I13. Estoy arriba de vosotros y en vosotros. Mi éxtasis está en el vuestro. Mi goce es ver vuestro goce.
«Dos poemas del escritor y poeta italiano Gian Ruggero Manzoni», en traducción de Yuleisy Cruz Lezcano
IL COLIBRI’Dal come si muovono nelle piccole cosescorgi l’indole degli esseri viventi;quindi, chi piccolo,ha già di suo la graziae la gioia della rugiadanonché il sapore del pollinenella sua aureola alata.IL CAPIBARASei il roditore più grandee, nella lingua guaranì,ti conoscono comele foglie sottili”.Anche tu ami la famiglia,
Un texto perteneciente al libro «El invencionero» de Denzil Romero
Una tarde del último verano que pasé en Francia, vagabundeando por los campos de Perigord, cerca de un castillo que se llama Maruelh, entré a un taberna. La indudable construcción románica del edificio, sus paredes de grandes masas de piedra, su techumbre de bóveda de cañón seguido, los arcos de medio punto que se abrían en el interior, sustentados sobre pequeños haces de columnas geminadas, hiciéronme sentir ilusorio, a muchos siglos de distancia. Gonfalones y arambeles de colores desvaídos ornaban inánimes los muros. Una anciana chimenea cubría buena parte de la pared de fondo. Junto a ella reposaban los bultos de podaduras de castaños, olivos y
Dos poemas de Francois Villanueva Paravicino
Las cenizas del ocaso
«porque la noche está de ojos abiertos»BENEDETTI
El arrecife de coral, al pie del abismo, era un dulceque paladeaba la hioides, la hioglosa y el septum medio.Podía alucinar aquel efecto de hachís como si bebiera el vinoy en mi sonrisa relampagueaba el invicto de las tragedias del arconte.Eran huracanes cuyo ojo yo domaba con látigos,disfrutaba las ofrendas como la artemia salina de lo efímero.Vislumbraba aquel sendero de espinas y rocas abruptas,
«After Dark» de Haruki Marukami, un artículo de Juan Martins
Marukami, nos introduce en esa relación de alteridad con la realidad. El tiempo se da en el contexto de los personajes. Quiero decir en el lugar del pensamiento de éstos. Pero cada realidad no es más que el fragmento de un tiempo, la estructura fractal de esa realidad se presenta al lector en diferentes tiempos que a la vez le son simultáneos en la recepción de aquel lector, el cual se desplaza durante las siete horas en el que se define el tiempo del relato: lugar y espacio se introducen mediante imágenes de lo urbano para su representación en la mente de quien lee (una dinámica abstracta en la que la formalidad del lenguaje se construye de manera heterodoxa, abierta). La ciudad es una metáfora, un giro
Rolando Reyes López: una selección de sus poemas
A una muchacha que esperoUna muchacha se asoma,golpea mi puerta,retira las llaves de la cerradura,me enseña sus heridas,dice algo sobre la gravedad del tiempo,recoge mis poemasy desaparece.El poeta presenteYo soy uno de esos toros azulesque alguna vez vino de las barandas del tiempomientras otros poetas disfrutan las cervezasy de las señoras de vestidos
Desde Oaxaca: «Si no los perros, la gente», un relato de Antonio Pacheco Zárate.
Los perros aullaron la noche entera. El eco de sus aullidos provocó el canto atemporal de las cigarras y apresuró los insomnios de marzo; por eso don Simón se levantó de mal humor.
—Como si no fuera bastante con ese enjambre que no nos deja vida —le dijo a su esposa.
—Se va a morir alguien —respondió doña Sara y subió una olla de peltre al brasero.
—¿Pudiste dormir y lo soñaste?
—Lo soñaron los perros. Por eso aullaban.
Apoyó el hombro en la jamba y perdió la mirada en el verde de las montañas, donde en tiempos remotos había aparecido la milagrosa imagen de la virgen del silencio.
Versos para mi muerte: Liz Gallegos
Desde la ventana entreabierta de esta habitación violetaContemplo caer hojas secas por el vientoCrujen oxidadas las bisagrasY en penumbras me desnudo frente al espejoMienten mis piesPorque no saben cómo decir que el tiempo se me acabaY que no podrán soportar más este cuerpo cansado.Dejo caer la ropa al piso y me detengoMe detengo ahíDonde la muerte dejó una cicatrizCuando se presentó frente a mis ojos incrédulos.
¡Vamos a destruirle la vida!, un texto perteneciente al libro «Jezabel» de Eduardo Sánchez Rugeles
Mira-qué-triste perdió su encanto primerizo. La rutina de recrear miserias ajenas no tenía efectos inmediatos y prácticos. Nuestra imaginación había desahuciado la totalidad del entorno. El último año del colegio fue demasiado largo. No pasaba nada. No hacíamos nada. Solo fumar, tomar ácido, tirar, ver porno en casa de Cacá, dar vueltas por Caracas en la camioneta de Flema, volver a fumar, volver a tirar, cansados, sin ganas, excitados por inercia. Y fue allí, en ese ciclo de placer domesticado, entre las sábanas sucias, donde Cacá inventó el más desalmado de todos nuestros juegos.
Desde Ciudad de México: «Advertencia», un relato de Adrián Lara
Aproximadamente, las siete cuarenta y tres. Los camaradas arrasaban en la cancha y la bola iba y venía en oleadas y manotazos con estilo. El encargado de la música había puesto algo suave que, lejos de fastidiar el ambiente nocturno de la calle, armonizaba con el ritmo del juego de todos contra todos: rap de la vieja escuela, principios, mediados de los noventas americanos. ¿A quién diablos le importaba si entendían o no las letras de protesta, opresión y violencia? Por fortuna, ninguno de los presentes consumíamos ilegalidades –ni polvo, ni pasto, ni trago alguno–. Sólo corríamos, competíamos y pasábamos el rato lejos de los problemas, la delincuencia, la pereza…
Juan Luis Henares: «La llamada» | Microrrelato
Sueño con recibirla, luego jamás regresaré a este trabajo. A partir de ella seré la mujer que lucha por construir una nueva vida y un mundo distinto. La espero y deseo.
Lo observo, mas el teléfono no suena, tengo que volver a la realidad. Me visto con la mejor ropa y preparo mi cuerpo para venderlo al primer postor. Es que debo sobrevivir, pues esa llamada sigue siendo solo una bella utopía.
«La muerte que no se pudo comprobar», un cuento de Graciela Enriquez perteneciente al libro: «El indigente y otros cuentos»
Llego el martes13; en la comisaría todavía no hubo ninguna llamada a las clínicas y hospitales públicos de la zona, tampoco durante toda la mañana y tarde de aquel día.
Uno como cualquier otro; solo lo de siempre alguna picadura, una leve quemadura, una quebradiza y algunos esguinces sumado la rutina de toda guardia.
El cambio de esa guardia diurna trajo un llamado al 911 al dar las 22hs. Fue solicitado para una ambulancia, un extraño accidente ocurrido en esa noche.
Fabiana Francesetti , descendiente de padre francés y madre latina, hermana mayor de cinco hermanos, dos mujeres y tres varones. Ese día su agenda era normal; universidad, trabajo, algo de compra, un encuentro con
Investigar es la esencia del periodismo, un artículo de Raúl Allain (*)
La esencia del periodismo es investigar para encontrar la verdad. El desarrollo histórico del llamado “periodismo de investigación” es relevante porque ha marcado una diferencia total con la llamada “prensa del corazón” y más aún con lo que ahora se denominan “fake news”, noticias falsas o fabricadas que circulan en las redes sociales y que muchos las “comparten”, generando así más desinformación.
Los trabajos de periodismo de investigación más conocidos se sitúan en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y casi todos se ubican en los Estados Unidos. El florecimiento del nuevo género se produce entre 1955 y 1973. Por esas fechas, y
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