'El jardín', relato de Javier Garrido


Un gozque famélico, todo hueso y pellejo, se las ha ingeniado para colarse por el agujero de la tapia. Olisquea furioso bajo la luz de la luna, correteando de aquí para allá, gimoteando de hambre; de pronto se detiene, y comienza escarbar la tierra correosa con exaltación maníaca, levantando una profusa polvareda.

Extractos de las cartas de 'H. P. Lovecraft' a August Derleth

3 de agosto de 1926

«Como asiduo seguidor de Weird Tales… he visto muchos de sus cuentos en la revista, y admiro la atmósfera de genuino terror y miedo que los pueblan. Espero que usted, al igual que Mr. [H. Warner] Munn, permanezcan devotos al ideal fantasmagórico, y traigan los frutos de su técnica en expansión y de su práctica cada vez mayor. Lo sobrenatural siempre me ha fascinado prodigiosamente».

'La liberación', relato de Silvina Faure


Su vida conyugal había transcurrido pacíficamente. Era una buena relación, consolidada a lo largo de toda una vida.

 Tantos años juntos desdibujaban los recuerdos de romances pasados, los cuales se le antojaban extraños, ajenos. Y es que no recordaba haber estado realmente con nadie antes que con él; era como si él hubiese estado siempre allí.

Poema: 'Vals del archipiélago', de Isidora Swears

LOCA:


Me quedé loca

pensando en tu ida,

Me volví loca,

de vómitos y pensamientos negros,

de magia negra y de budú,

idolatrando tú recuerdo,

oliendo como animal enjaulado

los fierros podridos que me separan

Lovecraft, carta de 1935 a Catherine L. Moore.

Observaciones sobre el relato fantástico:

Para ser auténtico arte, debe constituir básicamente la cristalización o simbolización de un estado emocional definido, no un intento de describir hechos, porque los «hechos» en cuestión son por supuesto en buena medida ficticios e imposibles. Estos hechos deberían figurar de manera secundaria: la atmósfera va en primer lugar. Todo arte verdadero debe estar relacionado

«Primera noche», un relato perteneciente al libro «Diez noches de sueños», de Natsume Sōseki

       

Esto fue lo que soñé. 

Estoy sentado de brazos cruzados cerca del lecho sobre el que yace tendida boca arriba una mujer que dice con voz serena que va a morir. 

Sus largos cabellos se esparcen por la almohada y enmarcan un dulce rostro ovalado. Un ligero rubor enciende la blanca piel de sus mejillas. Sus labios muestran un saludable

'Gatos', un relato de María Lucía Rengifo


Llegábamos todas las noches y encontrábamos los gatos comiéndose la comida y tumbando los platos de la repisa. Al principio eran dos o tres, pero con el paso de tiempo la suma iba alcanzando la decena de individuos, y fue entonces cuando mi papá decidió que no podíamos vivir con esa cantidad de intruso

'Insert coin', relato de Alicia Soto

Desplegarse en un viaje astral, inèdito, sublime, despegar del cuerpo, y como dice el club de la pelea..."cuenta regresiva para evacuar el alma", en 5..4...3..2..1..0.. lentamente me desprendì de ese pesado y mal oliente cuerpo humano, ese que defeca, suda, desea, desea comer, se cansa, tiene orgasmos y se cae,

'Fotografía escrita al reverso', relato de Beatriz Optiz

Me he quedado horas contemplando una fotografía. Nada artístico, sólo  una foto familiar, un momento arrancado de un domingo justo después de la comida.

No me ha dado tristeza. Me ha dado más bien por fijarme en cada detalle, en las figuritas que

'Postales', textos de Daniel Abelenda Bonnet

Salto,  febrero de 1968.

Querida Abuela:

¿cómo estás? Aquí ya tenemos todo pronto para mi  cumpleaños. Ayer pasó algo raro: el papá de Luisito lo llamó a Papá para preguntarle si no había un “error”.  Parece que nuestros compañeros más ricos nunca invitan a su hijo a sus cumpleños -Luisito tiene una beca. Papá le

dijo que si yo lo había invitado era porque él era mi amigo y debía venir a la fiesta…

Poemas: «Sin tiempo de pararse a pensar» y «Pensamientos mientras te ahogas», de Malcolm Lowry


SIN TIEMPO DE PARARSE A PENSAR

La única esperanza es el próximo trago.

Si te apetece puedes dar un paseo.

Sin tiempo de pararse a pensar,

La única esperanza es el próximo trago.

Inútil titubear en el límite,

'La fotografía incompleta', relato de Rubén Moya Requena

- Retorno a mis días de juventud. Recorro con lentitud la suave madera de la mesa de noche, el flexo que tantas noches me acompañó en mis estudios de adolescente. Observo las figuritas de porcelana que sabe dios cuando me miraron por última

vez, quizá esa mañana en la que  decidí poner fin a la vida familiar, a la comida caliente y la ropa planchada, al rumor tenue de mis queridos padres rondando mis pasos  veinteañeros, como el

«A la izquierda del Tormes», un relato de Nicolás López Dallara

De ser cierto que la creatividad es nuestra parte divina; de ser cierto que cuanto más original sea un escrito terminado más derecho tendremos en demandarle a Dios que nos conceda la realización de alguno de nuestros deseos más profundos: Pues yo te aseguro que para escribir esta carta inventaría un idioma que pudiera ser entendido por todas las personas del mundo pero que nadie pueda volver a utilizar en lo que nos resta de historia. 

Crearía un alfabeto de caracteres fabulosos que fueran una mezcla de lenguas septentrionales y australes para que ningún ser sobre la tierra, presente y futura, pudiera reescribir de nuevo.

Desde Valencia: 'El intruso', un relato de Manuel Merenciano Felipe

Desde Valencia: 'El intruso', un relato de Manuel Merenciano Felipe

Sentí la necesidad de abrir los ojos repentinamente. Todavía turbado entre sueños, sudoroso y agitado, cuando aún parecía pisarme los talones aquel grotesco engendro de la pesadilla, apenas fui capaz de distinguir la hora que las manecillas del reloj de pared, difundiendo vagamente una

'El velorio', relato de Jorge Carrasco

EL VELORIO
                      
                                                            Pastores, perros, chozas y ganados
                                                                      sobre las aguas vi, sin forma y vidas (...)   
                                                                                   Luis de Góngora

'El regreso', relato de Giancarlo Andaluz Queirola


“como no sabías disimular me di cuenta enseguida que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos”.
(Julio Cortázar; “Rayuela”)
 
 
Y pensar que no fue ayer sino hace ya muchísimos calendarios cuando jugábamos a enamorarnos infantilmente, ese juego de miradas risueñas sin pecado, cada uno, desde el marco

Poemas: «Paroxismo de la pena» y «Las Brasas invisibles», de Giuliana Llamoja

Paroxismo de la pena

Conozco las coordenadas del dolor
maldito arquitecto
como una hormiga la inmensidad
     de las montañas
como la soledad a la compañìa
como un lamento repartido cada dìa
asì conozco a mi vida.
 

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