Justo acaba de caer rendido por el sueño, al apagar todas las defensas conscientes del cerebro, es mi turno de emerger como el aspecto inconsciente de la existencia. Como lo dicta la naturaleza de mi percepción cognitiva que se esconde hasta poder emerger en el velo de la noche, poseedora de la capacidad de ser consciente de su propia existencia, y con el sello personal de tener la obsesión de sobre analizar en infinidad de oportunidades todo hecho que pudiera dejar una impresión digna de mención en mi memoria.
Desde City Bell: Damián Jerónimo Andreñuk
Decir especie humana incluye lo siguiente:
latigazos en la espalda de humanos de otra raza.
Quinientos baquetazos a modo de justicia.
Un campo de concentración donde obligan a un hombre
Yo estoy aquí para contar la historia...
El Día del Escritor en Venezuela se celebra cada 29 de noviembre en conmemoración al natalicio de nuestro más universal de todos los escritores, don Andrés Bello, quien nació en Caracas en 1781, es decir, escasamente dos años antes que el Libertador.
Comencemos por señalar, como bien lo apunta el Instituto Cervantes que, el patriarca de las letras americanas, tuvo una larga vida al morir en 1865 a la edad de 84 años, cuando la esperanza de vida en aquellos días era de unos
Pola en el paraíso: Alex Armega
Nada fue como imaginé que sería, nunca lo es. Creí que iba a morir, pero no fue así. Estaba escribiendo en mi mesa de siempre, con mi pluma de siempre, frente a mis recuerdos y al lago azul de Ypacaraí, cuando me convertí en un árbol. Esto no sucedió de un momento para otro, sino muy lentamente, como un gusano que muda en mariposa.
Muchas cosas extrañas ocurrieron entonces.
Incantesimi: Leonardo Lastilla
«Antes de dormir/es sagrado/medir suavemente/el electrocardiograma natural/de mi corazón/que reposa sobre el tuyo». Los versos se encuentran en el libro de Leonardo Lastilla "Incantesimi" (GPM Edizioni, 2025, págs. 100, 11,99 €) y despliegan su dirección emocional en el seductor hechizo de la vida. Leonardo Lastilla aboga por la práctica del lenguaje poético como el arte de combinar el encanto del verso con el deseo de evocar la evocación de una entidad, capaz de describir un ritual de sugestiones en el efecto de la conversación con otro, el
B0014624: Amelia Apolinario
Llegamos al campo de madrugada pero los guardias nos mantuvieron de pie en el tren, apretujados con hambre y frío. Cuando finalmente nos ordenaron bajar, un grupo de prisioneros vino a darnos la bienvenida, estaban limpios y sonrientes a diferencia de nosotros, pensamos que no era un lugar tan terrible y con optimismo dejamos el vagón.
Antonieta Madrid: La arquitecta de las ficciones que habitan la ciudad
Cuando leí la entrevista que publiqué en Letralia —esa conversación larga, franca, llena de silencios que dicen más que las frases— confirmé lo que ya intuía: Antonieta Madrid fue una escritora que supo moverse siempre en las orillas. Entre la crónica y la fábula, entre la docencia y la diplomacia, entre la discreción y la ambición formal. Este texto parte de esa entrevista que yo mismo realicé, y se despliega hacia su trayectoria y su resonancia.
Entre olas y palabras: Yeiner Osorio con Pascual Contreras
(Ambos salen de la sala —porque ya se acabó el almuerzo— al corredor: allí se ubican en un banco que les sirvió de columpio hasta que supieron pisar la pata flotante: sus distancias eran las requeridas y Pascual prendió la grabadora y la dejó mirando a Yeiner —no sacó libreta porque no acostumbra tenerla ante un amigo—).
No intentes morder mi corazón: Robinson Quintero Ruiz
Te hace falta valor, coraje, resistencia para probar mi corazón,
que es una granada a punto de estallar.
No eres la clase de tipa que deja sus promesas
a merced del viento.
Prefieres la comodidad de un apartamento
o un carro último modelo.
Gloria Gervitz: dos poemas esenciales
uno se va a morir a solas a solas en lo oscuro
lejos de lo que uno fue o creyó ser
uno se muere entre los sentimientos más simples
en la sorpresa enorme de estarse muriendo
uno se hace un hueco en la oscuridad
y se echa ahí como un animal.
Adiós a casi todo: Salvador Pániker
Llovizna. Los pies y tobillos hinchados de Goyo me preocupan y, en consecuencia, llamo al médico, el cual opina que los pies hinchados de Goyo son una cuestión mecánica y no circulatoria. Bueno. Quizás. De pronto pienso: ¿para qué sirven hoy las vidas de Goyo y de Nuria? ¿Las vidas de la mayoría de la gente? A continuación amplío la perspectiva: ¿para qué sirven las vidas de los miles de millones de animales de distintas especies que pueblan la tierra?
La deshora: un compendio poético de Jorge Cappa
Jorge Cappa mantiene viva la lumbre poética de su obra anterior, pero ahora la enfrenta al caos del tiempo. La Deshora oscila entre el lirismo y la canción narrativa, llevando sus símbolos —la escalera, el espejo, el giro incesante— a territorios concretos como la pandemia, el exilio y la ciudad. A diferencia de la etérea melancolía de Lumbre de marfil, aquí la poesía se abre al diálogo con la historia, sin perder su musicalidad ni delicadeza.
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En esta entrevista para Herederos del Kaos, conversamos con Alejandro Gallegos Rojas, escritor ecuatoriano que ha hecho del microrrelato su territorio. La orgía de los gusanos condensa memoria, deseo y obsesiones humanas con la precisión de un bisturí y la libertad del narrador. Su economía verbal captura universos y arrastra al lector a la ironía, el absurdo y la reflexión íntima.
El retozo: Thomas Ligotti
En un hermoso hogar de una hermosa zona de la ciudad (la localidad de Nolgate, sede de la prisión estatal), el doctor Munck examinaba el periódico vespertino mientras su mujer descansaba en un sofá cercano, hojeando perezosamente el desfile de colores de una revista de moda. Su hija Norleen estaba arriba, durmiendo ya, o quizá disfrutando a escondidas de una sesión nocturna con el nuevo televisor en color que había recibido la semana anterior por su cumpleaños.
El susurro invisible: Raúl Allain
No sé en qué momento empecé a obsesionarme con este tema. Tal vez fue aquella tarde en la que un viejo amigo, periodista también, me contó cómo en una cobertura en un país del que prefiero no dar el nombre, sintió —literalmente— que sus pensamientos no eran del todo suyos. Lo miré incrédulo, claro, pero él tenía esa mirada de quien ha visto algo que no se puede desver. Desde entonces, la idea de que alguien, en algún rincón, pueda meter mano en la maquinaria íntima de nuestra mente, me persigue.
ENTRADA DESTACADA
«Inéditos entornos de Jaime Saenz», reportaje a Gisela Morales, por Juan Carlos Vásquez [*]
Foto: Javier Molina Barrios Conocí la obra de Jaime Saenz en un viejo sótano de un edificio en Manhattan en el año 2002. La ...














