Siempre me gustó la literatura fantástica; aunque no lo que se agrupa en el género «espadas y dragones»; sino en el realismo mágico y la ya nombrada narrativa conjetural, por poner dos ejemplos.
—Los movimientos imaginarios que se arman en alguno de tus personajes, aprensiones mentales desproporcionadas y fuera de control que van creando un atmósfera única. En referencia al relato «El rincón de un juego enajenado», lo siniestro sucede cuando llevas al lector a establecer un juicio contradictorio ¿esas voces son la realidad de una consideración o son el característico resultado de las alucinaciones auditivas de un esquizofrénico? Háblanos sobre este texto y su trasfondo.
