Nací al sur del desierto del Sahara, mi padre con mucho orgullo me miró y sonrío a su pequeño desnutrido y exclamó:
- ¡Te llamarás Rey y heredarás el Mar Mediterráneo!
Los días de mi niñez pasaban rápidos, con el calor sofocante y las faenas agrarias en nuestra tierra pobre que, por bendición (del cielo, de las estrellas, del dios o de quien fuere) produce algo