Esta carta es mi humilde aportación para un enfermo del Hospital Regional de Málaga, España. Espero sea un bálsamo para todos quienes, sin estar recluidos en un sanatorio, vagamos como víctimas de esta convulsiva realidad.
No abras los ojos, no es necesario; es mejor así. Quédate tranquilo, en calma; sólo déjame estar contigo unos minutos.




