(Ambos salen de la sala —porque ya se acabó el almuerzo— al corredor: allí se ubican en un banco que les sirvió de columpio hasta que supieron pisar la pata flotante: sus distancias eran las requeridas y Pascual prendió la grabadora y la dejó mirando a Yeiner —no sacó libreta porque no acostumbra tenerla ante un amigo—).
No intentes morder mi corazón: Robinson Quintero Ruiz
Te hace falta valor, coraje, resistencia para probar mi corazón,
que es una granada a punto de estallar.
No eres la clase de tipa que deja sus promesas
a merced del viento.
Prefieres la comodidad de un apartamento
o un carro último modelo.
Gloria Gervitz: dos poemas esenciales
uno se va a morir a solas a solas en lo oscuro
lejos de lo que uno fue o creyó ser
uno se muere entre los sentimientos más simples
en la sorpresa enorme de estarse muriendo
uno se hace un hueco en la oscuridad
y se echa ahí como un animal.
Adiós a casi todo: Salvador Pániker
Llovizna. Los pies y tobillos hinchados de Goyo me preocupan y, en consecuencia, llamo al médico, el cual opina que los pies hinchados de Goyo son una cuestión mecánica y no circulatoria. Bueno. Quizás. De pronto pienso: ¿para qué sirven hoy las vidas de Goyo y de Nuria? ¿Las vidas de la mayoría de la gente? A continuación amplío la perspectiva: ¿para qué sirven las vidas de los miles de millones de animales de distintas especies que pueblan la tierra?
La deshora: un compendio poético de Jorge Cappa
Jorge Cappa mantiene viva la lumbre poética de su obra anterior, pero ahora la enfrenta al caos del tiempo. La Deshora oscila entre el lirismo y la canción narrativa, llevando sus símbolos —la escalera, el espejo, el giro incesante— a territorios concretos como la pandemia, el exilio y la ciudad. A diferencia de la etérea melancolía de Lumbre de marfil, aquí la poesía se abre al diálogo con la historia, sin perder su musicalidad ni delicadeza.
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En esta entrevista para Herederos del Kaos, conversamos con Alejandro Gallegos Rojas, escritor ecuatoriano que ha hecho del microrrelato su territorio. La orgía de los gusanos condensa memoria, deseo y obsesiones humanas con la precisión de un bisturí y la libertad del narrador. Su economía verbal captura universos y arrastra al lector a la ironía, el absurdo y la reflexión íntima.
El retozo: Thomas Ligotti
En un hermoso hogar de una hermosa zona de la ciudad (la localidad de Nolgate, sede de la prisión estatal), el doctor Munck examinaba el periódico vespertino mientras su mujer descansaba en un sofá cercano, hojeando perezosamente el desfile de colores de una revista de moda. Su hija Norleen estaba arriba, durmiendo ya, o quizá disfrutando a escondidas de una sesión nocturna con el nuevo televisor en color que había recibido la semana anterior por su cumpleaños.
El susurro invisible: Raúl Allain
No sé en qué momento empecé a obsesionarme con este tema. Tal vez fue aquella tarde en la que un viejo amigo, periodista también, me contó cómo en una cobertura en un país del que prefiero no dar el nombre, sintió —literalmente— que sus pensamientos no eran del todo suyos. Lo miré incrédulo, claro, pero él tenía esa mirada de quien ha visto algo que no se puede desver. Desde entonces, la idea de que alguien, en algún rincón, pueda meter mano en la maquinaria íntima de nuestra mente, me persigue.
Lo que dijo el reflejo: Adrián "Fino" Sosa
Edinson Martinez: ¿Qué carajo hago yo aquí?
En el tránsito humano por asentar la voz en figuras tangibles para que las personas fueran capaces de leer y entonces conseguir que, el soplo del aliento inteligente que nos separa del resto de los seres vivos, no sucumbiera al olvido, los humanos hemos librado una ardua batalla desde el mismo instante en que se tuvo consciencia de la existencia misma. Es como si el instinto de la especie, tomándose de la mano de la voluntad, buscara dejar una huella en su paso por la vida, por el mundo en su ya largo trajinar. Los libros, en ese sentido, han salvado a la humanidad de la desmemoria.
The heart asks pleasure first: Alex Armega
Thomas Bernhard: Un niño - Autobiografía
A la edad de ocho años, montado en la vieja Steyr-Waffenrad de mi tutor, quien en esa época había sido llamado a filas en Polonia y estaba a punto de marchar sobre Rusia con el ejército alemán, di mi primera vuelta bajo nuestro piso del Mercado de las Palomas en Traunstein, en el despoblado de un mediodía provinciano consciente de su importancia. Habiéndole cogido el gusto a aquella disciplina para mí totalmente nueva, pronto salí pedaleando del Mercado de las Palomas
El ocaso — Canto crepuscular desde Argentina, un cuento de Moisés Cárdenas
Ricardo empezó su trayectoria musical en la Republica del Zorzal, lugar que consideró su recinto sagrado. Sus canciones se escuchaban en los aparatos móviles, en las radios portátiles de pulso, computadoras, y en los negocios y locales de las ciudades. Ricardo recibió varios discos de oro y estuvo entre los mejores artistas de las primeras décadas del siglo XXI.
Little Boy: Dos fragmentos del libro «Nuevas ficciones» de Raúl Zurita
Ligeramente curva, la gigantesca superficie recordaba la de un planeta fotografiado poco antes de que la sonda se posara sobre él, mientras que arriba la oscuridad azulosa se abría mostrando efectivamente la noche estelar. Sé que desde esa imagen han pasado millones de años y sé que en el sueño me llamo Paul. Nací en Quincy, Illinois, el 23 de febrero de 1915, y esta mañana, al ir a buscar el diario que me dejan todos los días en el antejardín, vi que el número de mi casa estaba cambiado.
La crueldad como escenario: una mirada a Dogville, de Lars von Trier — por Bernabé Galicia Beltrán
En el contexto de la Crisis de 1929, conocida como la Gran Depresión, la peor crisis económica por la que ha pasado Estados Unidos, es decir, durante este importante proceso social del siglo XX como marco histórico, se desarrolla la historia del pueblo de Dogville en la película del director y guionista Lars von Trier y que tiene por título el mismo nombre del lugar donde suceden los hechos que reseño enseguida: donde termina el camino junto a una vieja mina
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Entrevista a Milton Ordóñez: "Viví en pueblos y lugares donde la gente no se suicida porque no conocen esa idea". Por Juan Carlos Vásquez
Hace más de dos décadas, en las calles de Nueva York, tuve la suerte de conocer al escritor Milton Ordóñez. Nuestra primera conversación tuv...














