La mañana era desapacible, el viento cada vez arreciaba con más fuerza.
Roberto apuró el cigarrillo y pasó a la cafetería que habían establecido como punto de encuentro.
Era la primera cita a ciegas que iba a tener en su vida. En un
Old Americano tengo muy claro why me pasohoras y días, contar podría las unasy los otros, pero para qué la verdadsi lo que importa no se mide
Desconciertan sus miradas. Algunos observan con lágrimas en los ojos, otros parecen conservar la esperanza. Pesimistas y optimistas aguardan el desenlace que se avecina. Retiran la tapa, oculta entre la vegetación, que me permitirá entrar en el túnel clandestino que hemos construido. Controlo que el
Hace más de dos décadas, en las calles de Nueva York, tuve la suerte de conocer al escritor Milton Ordóñez. Nuestra primera conversación tuv...