Conradín tenía diez años y, según la opinión profesional del médico, el niño no viviría cinco años más. Era un médico afable, ineficaz, poco se le tomaba en cuenta, pero su opinión estaba respaldada por la señora De Ropp, a quien debía tomarse en cuenta. La señora De Ropp, prima de Conradín, era su tutora, y representaba para él esos tres quintos del mundo que son necesarios, desagradables y reales; los otros dos quintos, en perpetuo antagonismo con aquéllos, estaban representados por él mismo y su imaginación. Conradín pensaba que no estaba
Raymond Carver | Vecinos
Bill y Arlene Miller eran una pareja feliz. Pero de vez en cuando se sentían que solamente ellos, en su círculo, habían sido pasados por alto, de alguna manera, dejando que Bill se ocupara de sus obligaciones de contador y Arlene ocupada con sus faenas de secretaria. Charlaban de eso a veces, principalmente en comparación con las vidas de sus vecinos Harriet y Jim Stone. Les parecía a los Miller que los Stone tenían
Selección de poesía | Jeton Kelmendi
Acortando distanciasDespués de la noche de hoyDisfrutando de la mañana.Después del mañanaDe vuelta a otra noche.Estoy más cerca de ti.Yo y tú, nos soñamos.
Dos poemas de 'Mariné Petrossian'
SE TERMINÓ TODO
Quiero que nieve tantoque yo me sorprendame sorprenda tanto queno pueda hablarno pueda caminar
que nieve tanto
Poema: «Porque fui todas las cosas», de Lorna Goodison
Porque fui todas las cosas...Porque fui todas las cosasespíritu salvajeabadesaMagdalena.Ahora inicio el orden de la graciame hago dueña de la llave de las posibilidades.Todo lo que no soporto ver, o lo que adoroen otros, está en mí.
«Exilio», un relato de Edmond Hamilton
¡Lo que daría ahora por no haber hablado de ciencia ficción aquella noche! Si no lo hubiéramos hecho, en estos momentos no estaría obsesionado con esa bizarra e imposible historia que nunca podrá ser comprobada ni refutada.
Sin embargo, tratándose de cuatro escritores profesionales de relatos fantásticos, supongo que el
«Kid Stardust en el matadero», un relato de Charles Bukowski
«Un hombre muerto a puntapiés», un relato de Pablo Palacios
¿”Cómo echar al canasto los
Palpitantes acontecimientos callejeros?”
“Esclarecer la verdad es acción moralizadora.”
EL COMERCIO de Quito
“Anoche, a las doce y media próximamente, el Celador de Policía No.451, que hacía el servicio de esa zona, encontró, entre las calles Escobedo y García, a un individuo de apellido Ramírez casi en completo estado de postración.
'El nadador', relato de John Cheever
Era uno de esos domingos de mitad de verano en que todo el mundo repite: «Anoche bebí demasiado.» Lo susurraban los feligreses al salir de la iglesia, se oía de labios del mismo párroco mientras se despojaba de la sotana en la sacristía, así como en los campos de golf y en las pistas de tenis, y también en la reserva natural donde el jefe del grupo Audubon sufría los efectos de una terrible resaca.
'Por las azoteas', relato de Julio Ramón Ribeiro
A los diez años yo era el monarca de las azoteas y gobernaba pacíficamente mi reino de objetos destruidos.
Las azoteas eran los recintos aéreos donde las personas mayores enviaban las cosas que no servían para nada: se encontraban allí sillas cojas, colchones despanzurrados, maceteros rajados, cocinas de carbón, muchos otros objetos que llevaban una vida purgativa, a medio camino entre el uso póstumo y el olvido.
Kjell Askildsen: Ajedrez
El mundo ya no es lo que era. Ahora, por ejemplo, se vive más tiempo. Yo tengo ochenta y muchos, y es poco. Estoy demasiado sano, aunque no tenga razones para estar tan sano. Pero la vida no quiere desprenderse de mí. El que no tiene nada por que vivir tampoco tiene nada por que morir.
Tal vez sea ese el motivo.
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