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La consumían las dudas mientras se aproximaba conduciendo su destartalada furgoneta. Cuando miraba por el retrovisor añorando la seguridad que dejaba atrás, sólo veía una estela de polvo suspendida en el aire como
Se ha cumplido la amenaza:
Duerme a la intemperie Duerme en la calle
La noche es su sábana La luna su lámpara
Lo velan las estrellas
Hace más de dos décadas, en las calles de Nueva York, tuve la suerte de conocer al escritor Milton Ordóñez. Nuestra primera conversación tuv...