No sé si alguna vez les he contado, acerca del, ya un poco lejano, día en el que- y observando a las verdes, bonitas, entrañables tierras extendidas en el horizonte- yo hube de pensar, para mi agradable, cariñosa y apreciativa memoria:
Verde, verde tierrina mía.
Sí, a todos ustedes, y si están ahí, y sean los que sean, creo que yo nunca se los había contado. Y es que de tal forma, pues, pensé (y a



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