Hacía mucho tiempo que Laureano y su padre llevaban recorriendo el mismo camino hasta el lugar donde estaba su pequeña parcela.
Todo transcurría con normalidad en esa noche calurosa de agosto, padre e hijo iban tranquilamente por la vereda.
Hace más de dos décadas, en las calles de Nueva York, tuve la suerte de conocer al escritor Milton Ordóñez. Nuestra primera conversación tuv...