Tendido a través de las horas inciertas, cuando resplandores cruzan en la absoluta oscuridad. Imposible dormir y no puedo, aunque quiera, controlarlo. La noche se va a alargar hasta que las primeras horas me traigan lo incierto en el aburrido escenario de la estupefacta repetición. Pero, ahora, el tremor me zarandea y temo quedarme ahí suspendido en una eternidad horrorosa. Infierno, pues, un báratro en lo indefinido. Luces que cruzan y me deslumbran, inmisericordes. Dolor. Ni siquiera dudo, zamarreado en las auroras de la opacidad.
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