Teatro: «Cazando estrellas fugaces», de Sergio Villanueva

Teatro: «Cazando estrellas fugaces», de Sergio Villanueva

 -Escena 1-


Escuchamos jadeos y gemidos de una pareja haciendo el amor. Todo parece ir de maravilla, pero a medida que se va iluminando tenuemente la escena, y de golpe, cesan los sonidos amatorios. La pareja se encuentra en una cama de matrimonio colocada en la parte centro izquierda de escena. Él y Ella no deben de tener más de treinta años. Dos lamparillas a cada lado de la cama encendidas. Algo en la atmósfera nos sitúa más o menos a principios de los años cincuenta del siglo veinte.

él: mierda...!
ella: qué...!
él: lo siento...  joder...!
ella: qué...!
él: nada...
ella: cómo que nada... joder…
él: ...joder...
ella: joder qué...
él: qué...
ella: qué...!
él: qué pasa...
ella: cómo que qué pasa, eso te pregunto yo...  ¿por qué te has parado?...
él: … lo siento...lo siento...
ella: ¿qué tienes?
él: no sé...
ella:... es por mí...
él: … no, que no...lo siento...
ella: Otra vez... esto es frustrante…
él: bueno...
ella:¿bueno?
él: ...sí
ella: ¿sí?, ¿sí qué?
él: que no, no...que, que  es por mí... soy yo... es...
ella: qué... ¿cuál es el problema?
él: ¿cómo?
ella: ¿Cuál es el problema? Porque aquí hay un problema.
él: Aquí no hay ningún problema, y no te pongas así.
ella: ¿así cómo? ...
él: Así...  me he quedado bloqueado pero ya está, sólo es eso...

            Tras una pausa. Ambos comienzan a hablar a la vez.

ella: perdona...
él:  lo siento…
él: ¿qué?
ella: perdona
él: No, pero si soy yo el que...
ella: ...ven
él: qué...
ella: ven... (vuelve a acariciarle, a besarle, pero él no consigue relajarse)... pero qué pasa!
él: no sé, déjalo. Vamos a dormir...
ella: (pausa tensa) Ya está, ¿verdad?
él: ¿ya está?
ella: ... ¿Hemos llegado?...
él: ¿llegado?...¿ a dónde?
ella:... al final.
él: ¿al final de qué?
ella: De lo nuestro.
él: ¿Qué dices?
ella: Todo empieza y acaba.
él: ...
ella: Todo tiene un proceso. Tal vez el nuestro se haya acabado sin más y...
él: no sé, ¿tú crees?
ella:…  bueno, está claro que tú ya no sientes lo mismo que sentías por mí.
él: Yo te quiero.
ella: Eso ya lo sé
él: Y tú…
ella: Eso tú no lo sabes
él: bueno, tú… supongo que tú también... me quieres, ¿no?

            Ella responde girándose al otro lado de la cama. Pausa

ella: ¿Recuerdas la primera vez?
él: sí,  fue inolvidable.
ella:¿de verdad lo recuerdas?
él: ya lo creo...
ella: ¿en serio?
él: Pues claro tonta, claro que lo recuerdo, cómo podría olvidarlo si fue... anteayer.
 
            tras una pausa ELLA comienza a reírse descaradamente

OSCAR: ...No, no, no....

            Cesan automáticamente las risas. Los dos personajes quedan congelados. Un foco ilumina ahora también a un tercer personaje sentado frente a una mesa de estudio sobre la que descansa un ordenador portátil. Está situado en la parte derecha del escenario. No debe de tener más de treinta años..

OSCAR: Vamos a ver... ¡Oscuro!...

            Oscuro en la escena de los amantes

él: Espera, espera, espera...
ella: qué...
él: Perdona,  no sé... no estoy...
ella: qué...
él: nada...
ella: ¿nada?
él: bueno...
ella: ¿Es por mí?
él: no, no, qué va... es...

            A medida que se desarrolla el diálogo de los amantes vuelve a iluminarse la escena y, paralelamente, va desapareciendo el foco de OSCAR. Se escuchan jadeos, gemidos, risas entrecortadas, todo ello en crescendo, y exactamente igual que en la escena anterior. Del mismo modo, también, de repente, se cortan los sonidos y la música.

ella: qué...
él:  que no puedo...
ella: dime...
él: ...
ella:  qué...
él: no sé...
ella: ¿no sabes?
él: Déjalo
ella: ¿que yo lo deje? si eres tú el que ...¿pero qué te pasa?
él: ... mira  hay ciertas cosas que requieren su tiempo, su momento...
ella: ya...¿ y?...
él: que no... que no es el momento, no sé...
ella:(Pausa) ¿Crees que el nuestro ya ha pasado?
él: ¿el nuestro?
ella: sí, el nuestro
él:¿a qué te refieres?
ella: al nuestro... a nuestro “momento”, ¿a qué me voy a referir?
él: ¿Pero qué dices?
ella: Todo son momentos, los momentos son efímeros. Quizás nosotros sólo estemos siendo efímeramente momentáneos.
él: ¿Pero qué coño estás diciendo? Y esa forma de hablar…Pareces Jardiel Poncela…
ella: ¡Yo sólo sé que a ti siempre te ponía... en fin, eso…
él: Joder, alguna vez, pero no siempre
ella: No... ¡Siempre!
él:¡Siempre no!, te gustaba a ti!
ella: ¡No, nos gustaba a los dos… siempre!
él: ¡Eso es mentira!
ella: ¡Serás cabrón!
él: ¡Oye, no te pases!
ella: ...
él: Bueno, la primera vez que vine me preguntaste si me gustaba, yo te dije que sí, me besaste, y empezamos a hacer el amor a lo bestia... Pero el que folláramos como gorilas aquel día no lleva implícito que la razón sea... esa.
ella: Para empezar yo más bien diría que follamos como chimpancés. Sobretodo tú macaco machote.
él: ¿Qué quieres decir?
ella: Eso mismo que te he dicho
él:  Yo creía...
ella: “Yo creía, yo creía…

            Pausa

él: Lo siento pero no me gusta. Punto... bueno... hay alguna vez… no te digo que…
ella: ¿entonces?
él: joder,  pero no siempre...
ella: vale
él: pues eso
ella: pues eso ¿qué?
él: nada... eso
ella:  ... ¿qué quieres decirme con “eso”?
él: ¡ay, no sé!
ella: ... ¡quieres dejarlo, ¿verdad?!
él:¡ joder..!
ella: ¿quieres joder?
él: ... ¡joder!
ella: joder qué...
él: ¡Oye pero qué pasa, no creo que se le deba dar mayor importancia!
ella: ¡Claro que no, claro que no...no hay que darle mayor importancia, nooo...!
él: ¡me he quedado bloqueado, sí vale, lo siento, ya está!... sólo es eso, un gatillazo. No te pongas trascendente.
ella: ¿No te pongas trascendente? Oye guapito…
él: ¿qué?
ella: Tú…
él: ¿qué?
ella: … que llevas más de cinco meses “bloqueándote”
él: ¡Llevas la cuenta! ...
ella:¿qué?
él: ¡ llevas...llevas la cuenta de las veces que no...!
ella: ¡cincuenta y nueve!
él: ¡¡¿cincuenta y nueve?!!
ella: Tú mismo te asombras, ¿eh macaco machote?
él: ¡¡¡¿cincuenta y nueve?!!!
ella: Y porque te perdono la de la boda de tu primo Rubén en el cuarto de baño...
él: ¡ ahí nos pilló la abuela, casi le da algo!, es comprensible que no...
ella: Ya te he dicho que esa no la cuento, esa te la perdono.
él: (pausa)... Ya sé lo que pasa
ella: ¿sí?
él: Sí, sé muy bien qué está pasando aquí. Pero si eres una maestra haciéndolo. Siempre lo has sido.
ella: Qué dices...
él: Sí, no te hagas la tonta, sabes perfectamente a qué me refiero...
ella: ...
él: Estás dando la vuelta a la tortilla...
ella: ¿Eres gilipollas?
él: ...
ella: Tú no estás bien.
él: ¿Lo ves?. Está claro, lo que pasa es que eres tú, tú eres la que de verdad quiere dejarlo.
ella: ¿Que yo...?
él: Quieres dejarlo, no lo niegues, es eso.
ella: ¿Qué te pasa?...
él:  ¡venga dilo...estás con alguien!
ella: ¡Ya está, Don Tremendo!
él: ¡Dilo, dilo!...¿quién es?, le conozco, ¿verdad?
ella: Serás idiota (comienza a reírse)
él: Oh, sí, claro, tú ríe, ríe... ella quiere dejarlo, porque ya ha conocido a alguien que le escucha y comprende y por eso se descojona en mi cara... ¿Quieres dejarlo? ¡Muy bien, pues lo dejamos.
ella: Tú no estás bien. Si ya lo decía tu madre.
él: ¡Eso es...!... Mi madre... mi madre.... ¡eso es,  mi madre...!
ella: ...
él: Te he dicho miles de veces que no nombres a mi madre cuando estamos en... la cama... ni a mi hermana, ni a mi tía... es por eso que no...
ella: Tú eres imbécil.
él:... ni a ninguna mujer de tu familia ... ni a la señorita Asunción, ni a la señorita Marian...
ella: Pero tú... ¿quiénes son esas?
él: Mi profesora de literatura, y la de matemáticas... en el cole.
ella: ¡No me lo puedo creer!
él: ¡egoísta...!
ella: ¡estúpido...!
él: ¡ninfómana...!
ella: ¡frígido...!
él: ¡puta...!
ella: ¡cabrón...!
él: ¡guarra...!
ella:¡ maricón...!
él: ¡perra...!
ella: sí!...
él: no eres más que una zorra...!
ella: sí...sí...sí...!
él: eres una puta barata...!
ella: sí...eso es...sí...!
él: vas a ver lo que es bueno… hija de puta...!
ella: ¡Sí, me estás poniendo, me estás poniendo... ah la “madre” que te parió...!
él: ¿La qué?...
ella: No, no...
él: ¡No....!
ella: ¿No?
él: No
ella: ...No
él: Tú...
ella:¿qué?
él:¿Por qué... por qué lo has hecho?
ella: ¿el qué?
él: nombrarla otra vez.
ella: ay, yo qué sé...
él: ¿qué...?
ella: ... estaba casi a punto
él: ya
ella: ¡... y tú también!... ¿tú también?
él: ... sí, creo que sí
ella:¡ ... ya casi estábamos...!
él: Podemos intentarlo de nuevo pero sin nombrarla.
ella: Claro, nada de nombres ni nada de nada...
él: Vale, venga... ¿tú o yo?
ella: Yo misma, ¿no?
él: Sí
ella: ... ¡Vete a la mierda!
él: ¡Vete tú guarra...!
ella: ¡Mamón...!
él: ¡Cabrona...!
ella: ¡Capullo...!
él: ¡Puta...!
ella: ¡Sí...!
él: ¡Perra...!
ella: Sí... sí...
él: Vas a ver lo que es bueno...
ella: Sí... sí... sí...
él: ...Trae la mantequilla
ella: Glotón…
él: Y tráeme un pepino
ella: Juguetón…
él: Y tráeme…
ella: Qué, qué… ¡Qué!
él: … Nada
ella: ...¿qué?
él: nada, que no...
ella: ¿no?
él: no
ella: ¿Tampoco...?
él: Tampoco
ella: Esto es muy grave.
él: Eso parece
ella: Esto de decirnos guarradas lo hemos probado unas cinco veces y siempre...
él: siempre, pero...
ella: no, no,  ya lo he visto, ya... el caso es que me ha parecido... por un momento me ha parecido que sí que ibas a...
él: a que sí, ¿tú también lo has notado?, ha sido en ese momento...
ella: sí, cuando me has dicho lo de la mantequilla, ¿verdad?
él: sí, ahí, ahí...
ella: creía que ibas a llegar... esta vez quiero decir
él: no si a mí también me parecía, sobre todo cuando te he dicho lo del pepino, ahí me he puesto a cien, te lo prometo... pero ya ves...
ella: ¿entonces?
él: Pues que me bloqueo cuando las nombras, no lo puedo evitar.
ella: Bueno, pero ahora no las he nombrado.
él: También cuando pienso en ellas...
ella: Cuando...No me lo puedo creer.
él: Sí, me bloqueo, ¿qué pasa?
ella: ¿has vuelto otra vez a pensar en...? ¿en qué coño estabas pensando...? porque en el mío no, claro, no me mientas, dime la verdad...
él: sí.
ella: ¿sí?, sí qué...
él: ...  yo... en mi hermana...
ella: ¿cómo?
él:  y en mi tía,
ella: ¿qué?
él: ... y en la señorita Asunción y en la señorita Marian un día que me sacó a la pizarra y...
ella:...
él: ¡Joder todo eso que te estaba diciendo, sentía que todo eso... se lo estaba diciendo también a ellas!...¡ soy un cerdo!
ella: Eres un gañán.
él:¿un qué?
ella: Un... Pero ¿por qué cojones tienes que estar revisando mentalmente el álbum familiar y el del colegio cuando estamos a punto de follar?
él: Es que también ha habido algo más.
ella:¿Algo más?, ¿otro álbum de fotos antilujuria?
él: No
ella: ¿te has imaginado a doña Carmen Polo con lencería de cuero?
él: No... Ajjj, ¡no!
ella: Entonces... ¡Coño, di algo, habla!
él: Creo que...
ella: ¿sí?
él: no sé, te he mirado a la cara y...
ella: ¿y?
él: ... pues que he sentido que...
ella: ¿qué?
él: … que formas parte de mi vida, que eres como de mi familia, como mi madre, como mi hermana tal vez y...!
ella: ¡Hostia!
él: Hostia ¿qué?
ella: ¡Me estás diciendo que soy para ti como tu madre o tu hermana, o como la señorita María esa...!
él: Marian, se llamaba Marian....
ella: ¡Bueno, como mierda se llame!
él: No te pongas así... No, no es eso. Lo que trato de decirte es que ...
ella: No estarás diciéndome eso, ¿verdad?... Oh, mierda, es eso...
él: Bueno, qué pasa, yo soy así, ya te lo dije, soy muy tradicional, muy familiar.
ella: Sí, y vas a misa a diario.
él: ¡No, los días impares menos cuando cae en domingo!
ella:¡Bueno, me importa una mierda, pero llevamos así cinco meses! Joder, al principio era tan distinto, follábamos en todas partes, a todas horas...
el: ya
ella: ... pero ahora lo hacemos menos que Carmen Sevilla y Luis Mariano….
él: Oye...
ella: qué...
él: ¿No será...?
ella: ¿qué...?
él: ¿No será que te estoy queriendo demasiado?  

                        Pausa. Ella comienza a reírse descaradamente.

OSCAR: ... Y lentamente, sin que cese la risa, se va haciendo de nuevo el Oscuro...

            Al tiempo que OSCAR pronuncia estas últimas palabras, se va haciendo el Oscuro en escena.

OSCAR (off): ...Bueno, ya veremos.

            En unos segundos, toda la escena se convierte en una vista de la ciudad, sus tejados, sus ventanitas iluminadas, en alguna de las cuales se encuentra OSCAR escribiendo, y tal vez alguno de nosotros soñando... Sobre los tejados la noche estrellada. Una estrella fugaz cruza de parte a parte, y tal vez OSCAR o alguno de nosotros pedimos un deseo. Se vuelve a hacer el Oscuro. 






Sergio Villanueva, escritor y actor valenciano. Abandonó sus estudios de Económicas y Empresariales para formarse como actor en la Fundación Shakespeare de España y en el Royal Nacional Youth Theatre de Londres. Desde el principio su inquietud no se cierra tan solo a la interpretación y comienza a escribir textos teatrales, relatos y poesía. Pronto aborda su primera novela, “Ausencias” (Ed. Tetragrama 1998). “El laberinto de celuloides” y “Los adioses póstumos” cerrarán una trilogía inconexa que él mismo define como homenaje a sus memorias. Su siguiente trabajo narrativo, dando un giro completo, será una novela histórica. Ha publicado una antología poética (“Poemas reunidos” Arango Editores, Colombia, 2007) y diversos artículos en distintos medios de comunicación. - Web Site - Face -





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