Desde New Jersey: Laura Orvieto nos habla de "Huellas en la Arena". Por Juan Carlos Vásquez

Desde New Jersey: Laura Orvieto nos habla de "Huellas en la Arena".  Por Juan Carlos Vásquez

Yo no elegí ser escritora, es más no lo soy. Es la tarde que me elige a mi, es este día sin sol. La lluvia, el viento que mueve las hojas de este árbol viejo al que me arrimo. La melancolía del ayer, el temor y la alegría del mañana. ¿Por qué siento las cosas de esta manera? ¿Por qué me quedo a pensar y no me voy como el resto a ponerme tetas postizas? El mundo se detiene ante mí, para mí. Yo tan solo lo admiro, lo analizo. Yo solo escribo."

¿En qué momento comprendiste que aquello que escribías en silencio —en cuadernos, papeles sueltos o servilletas— ya no podía permanecer guardado y debía convertirse en libro?
—Yo escribí desde siempre, desde la escuela atrás de los cuadernos. Y de adolescente en las servilletas de todos los lugares, hasta que llegué a tener más de doscientos poemas. Un día mi mamá los juntó y me dijo -guárdalos. Los guardé sin pensar en un día publicarlos. Pero el día que sentí que debían salir a la luz me senté y escribí mi primer libro “Huellas en la Arena”.

¿Quiénes —por amor, ejemplo o resistencia— ayudaron a forjar la mujer y la escritora en la que te convertiste?
—Artistas definitivamente mi abuelo, Luis Lara. Crecí entre lienzos, con cuadros en blanco que luego veía que adquirían vida. Yo no sabía como explicar la fantasía que me rodeaba más que escribiéndola. Y mi abuelo decía que yo pintaba con la pluma y que la tinta de mis letras dibujaba con palabras un paisaje, una escena. Y eso me hacía inmensamente feliz, entonces le vendía mis historias por un helado.
Poetas Benedetti y Cortazar. Novelistas Isabel Allende y Gabriel García Márquez, personas en mi vida sin duda los maestros de mi escuela que me incitaron a soñar y siempre dijeron que tenía el don de inspirar a los demás con lo que escribía.
En referencia a las experiencias las personas que no creyeron en mí y se burlaban cuando yo decía que escribiría, esas son las que más me impulsaron. A ellos la verdad le doy muchas gracias porque me hicieron crecer y convertirme en la guerrera que soy el día de hoy.

Emigrar suele partir la vida en dos geografías interiores: la que dejamos y la que aprendemos a habitar. ¿Qué conservas de Ecuador en el corazón, y qué has amado o rechazado de tu vida en New Jersey?
—Emigrar es dejar un pedazo del corazón en tu país de origen, en Ecuador quedó mi inocencia, mis recuerdos de niña y no me entristece, se que están bien guardados allí.
New Jersey tiene de especial que aquí nacieron mis dos hijos, y la naturaleza. Hay muchos árboles en New Jersey, eso me gusta. Ahora, de repugnante la actitud de la mayoría de las personas un tanto cínica y vulgar.

A lo largo de tu camino como escritora, ¿qué resistencias —internas o externas— has tenido que atravesar para sostener tu voz?
—Siempre hay obstáculos. Es ahí donde nace la rebeldía. Si todo me hubiese resultado fácil estaría conforme con la vida y seguramente estaría mentalmente dormida. Son los obstáculos los que nos obligan a pensar, a buscar limpiar los caminos para al final ver la luz que estaba escondida en la oscuridad.

¿Crees que hay experiencias que nos marcan desde el origen y que simplemente vamos descubriendo con el tiempo?
—Tiempos de frio, pero no cualquiera , el de mi ciudad. Ese luto por dentro de estar en el lugar errȯneo, de vivir circunstancias impuestas. Nos definimos como seres humanos en un solo momento, en el que se termina todo, eliges sin pensar tu camino. En un abrir y cerrar de ojos pasas de ser un mal ejemplo a ser un héroe. Sin duda alguno es la adolescencia, ese periodo en el cual nos definimos como personas, o nos hundimos. Yo creo que las personas venimos de alguna manera marcadas por algo desde un principio. Esa marca, la cual nos hace distintos es lo que nos hace especiales. No sabemos que es, es una duda, una rebeldia, algo que nos come por dentro las entraňas. Eso es nuestro destino. Hay que seguirlo, empieza a veces oscuro. Son etapas, son tiempos, asi no querramos nos llevara a la luz, a la lucidez.

¿Qué diferencias has notado entre la oferta literaria en tu país de origen y la que encuentras actualmente en librerías de Estados Unidos?
—Me gustaría que fuera menos comercial. Me gustaría poder encontrar libros que encuentro en mi país sin ningún problema en una librería de Estados Unidos.

¿Qué relación encuentras entre el regreso a tu país y el nacimiento de tu primer libro?
—La publicación de Huellas en la Arena ha significado reencontrarme con mi esencia. Cuando escribí Huellas en la Arena, regrese a mi país después de mucho tiempo..
El camino que seguí hasta la publicación fue arduo, complicado y un tanto frustrante, pero valió la pena ya que fue mi primer libro. Lo que vendrá será igual de complicado y tedioso cuando de publicación se trata, mas la experiencia al escribir el libro es tan gratificante que vale la pena cualquier sacrificio.

Entrevista a Laura Orvieto, por Juan Carlos Vásquez

El mar aparece en tu escritura como origen, miedo y refugio. ¿Qué representa realmente en tu biografía emocional y creativa?
—El mar es mi punto de origen. Cuando era niña casi muero ahogada. Al salir, al volver a la vida, jamás fui la misma. El mar devuelve a los seres que tienen una misión en la vida. Al tan solo mirar el mar encuentro paz, le temo, le respeto pero le amo profundamente. Es a la orilla del mar que escribí la mayoría de los poemas de Huellas en la Arena.

—Tu novela parece exigir una inmersión física en los lugares que describes. ¿Qué cambió en la obra y en ti después de viajar a Italia?
—La novela me exige trasladarme a su entorno, necesito empaparme de la historia y del romance que envuelve a Italia para plasmarlos. Empecé a escribir tomando como escenario Asís (Assisi en italiano). Necesitaba ir y palpar los paisajes, las experiencias, los olores, la vida.
La novela narra una historia un tanto polémica, ya que mezcla temas religiosos, de poder político e intereses humanos. La religión que predomina en la novela es la católica, y por eso decidí viajar a Roma. Visite alguna capillas, pueblos en Italia. Encontre la información que necesitaba, regrese satisfecha. Los personajes se enriquecieron mucho y yo crecí como ser humano.
Confirmé algo que ya presentía Dios no está en las capilas más bonitas, Dios está donde hace falta. No, no proclamo, ser satánico ni ser religioso, solo se que buscando un grupo al cual pertenecer el hombre pierde todos sus principios, y se olvida que no es más especial que aquel que no asiste a su misma iglesia . Deberiamos defendernos, amarnos tan solo por ser de carne y respirar. Hace tiempo descarté de mi ser, de mi alma la idea de condenación, de justicia divina. Mi objetivo narrar una novela basado en esta temática si consigo transmitir un sentimiento, el éxito.

—¿Si pudieras imaginar un mundo y un hogar ideales, ¿cómo serían y qué valores sostendrían esa forma de existencia?
—En el planeta que imagino sería verano todos los días, la gente hablara con las manos y jamás las usaran para destruir. Del cielo lloverían sueños para todos los que deseen construir un mundo mejor, respiraríamos amor en vez de aire y este fuera tan profundo como el amor de un bebe. Mi percepción de la casa, es que la casa está habitada pero al mismo tiempo está abandonada. Necesitamos más personas con espíritu optimista para que haya cambios de consciencia

—¿Cuando tomas decisiones importantes, ¿qué pesa más en ti: el conocimiento adquirido o la intuición inmediata?
—Para mi son la misma cosa. Todo depende de como se mire, ya que hay personas que viven de teoría, al pie de la letra. Yo me baso en lo que siento en mi estomago, si no me cuadra en la barriga, no importa cuanto sepa, me guío por mi instinto. El instinto es más puro, más infalible, al instinto no le importan las teorías. Se fusiona con el conocimiento colectivo. Lo que está bien, lo sentirás bien, no importa lo que sepas. Y lo que está mal, lo sentirás mal, aunque te hagan saber que está bien.

¿Cómo se relaciona tu investigación actual con el deseo de que la ficción que escribes se sienta real para el lector?
—Si, estoy leyendo mucho en referencia a como sanar con las manos. Todo lo que estudio e investigo es para enriquecer los personajes de la novela, en la novela hay seres que sanan con energías. Espero aportar con la novela una historia que si será ficción pero tendrá mucha verdad, quiero que las personas cuando la lean lo vivan, lo sientan real.

¿Qué entiendes por felicidad desde tu propia experiencia vital?
—La luz está presente hasta en los momentos más oscuros, no la vemos porque estamos enceguecidos por el dolor, pero el dolor nos limpia, nos hace simpatizar con el resto de la humanidad. Si estuviéramos siempre felices no seríamos solidarios con aquellos que sufren. La felicidad es sin duda la libertad. Para mi la libertad es ser tú mismo, aceptarte, amarte. Caminar descalzos por la playa, acostarse en el césped y ver las estrellas. La felicidad no es como todos creen el alcanzar una meta y apreciarla. La felicidad es estar cómodos en nuestra propia piel y gritar a los cuatro vientos que estamos vivos sin miedo a ser juzgados. Para mi la felicidad es la celebración constante de la verdad, y al conocer la verdad apreciarla, al celebrarla eres libre y al ser libre eres feliz.

—¿Qué papel tiene el silencio y la noche en tu proceso creativo?
—Definitivamente cuando todos duermen, cuando la noche nos arropa y llega el silencio, es mucho más fácil escuchar al alma que si bien habla durante el día, estamos tan ocupados en la rutina que su voz pasa desapercibida, se pierde. Yo trato de rescatar esa voz y plasmarla en letras para que después sirvan de inspiración a esta generación y las que están por venir.

Entrevista a Laura Orvieto, Por Juan Carlos Vásquez

¿Qué te gustaría que una persona sintiera al terminar de leer uno de tus textos?
—Me gustaría transmitir paz. No me gustaría causar disturbios mentales como muchos escritores hacen. El mundo en la actualidad está saturado ya de confusión. Si alguien al leer algo que yo he escrito experimenta una sensación de paz, creo que podría entonces morir tranquila. Aun quedan muchos libros por escribir, yo no creo que voy a cambiar al mundo, pero no quiero ayudar a terminarlo de hundir tampoco. Si mis textos ayudan a equilibrar energías de amor en el corazón de las personas, me doy por bien servida.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente y qué lugar ocupa cada uno dentro de tu proceso creativo?
—Termino un libro de poesía que saldrá a finales de este año, el cual estará dedicado a personas que están alejadas de sus seres queridos por razones externas, ya sea por una guerra, una enfermedad, o la muerte. Ahora mismo trabajo también en una obra de teatro que pienso llevar a cabo en varias universidades de Estados Unidos. Y como ya mencioné, la novela es mi proyecto mas ambicioso y pienso estará listo el próximo año.

—¿Qué actitud consideras indispensable para un escritor que aún no ha logrado publicar su obra?
—Empezando porque nosotros somos quienes nos señalamos en el camino de la vida. Tenemos algo que decir, algo que compartir con el mundo, por ende debe ser publicado. Nada es tan difícil ni tan complicado como parece. A veces muchos poemas están guardados en un cajón y solo con la idea de que es difícil nos detenemos y no hacemos nada. El éxito es de los valientes, los cobardes se quedan llorando, viendo a los demás besar los sueños que un día tuviste. Hay que salir y besar nuestros propios sueños y no quedarse viendo por la ventana como se pasa la vida y no hicimos lo que queríamos.
Hay que trabajar duro, hay que leer, escribir, soñar, llorar, decepcionarse, tratar una vez y otra, hasta que veas tu libro en tus manos. Todo es posible para aquellos que no nos damos por vencido y buscamos maneras, y si no hay maneras las inventamos.

Si pudieras dejar un último mensaje a los lectores sobre la escritura y la vida, ¿cuál sería?
—Gracias por darme la oportunidad de compartir un poco lo que soy, lo que creo y lo que escribo. No dejen de visitar mi página http://lauraorvieto.com/
Escriban como si no hay mañana, y cuando llegue el día de mañana, escriban como si no existió el ayer y solo nos queda el mañana. Esa es la única manera de empujarnos a dar lo mejor de nosotros todos los días.

[*] Fundador de la Revista de Creación Los Herederos del Kaos. California, EEUU.



Laura Orvieto, escritora residenciada en New Jersey, nació en Quito, el 15 de enero de 1979. Es hija de madre ecuatoriana y padre estadounidense, presentó con el sello editorial de Moré, su primera obra de poesía titulada "Huellas en La Arena". Estudió Marketing & Management, en Saint Peters College de New Jersey.
Semifinalista en el III Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve de Editorial Nuevo Ser en Argentina y de participar con obras de su autoría en la antología Mundo Poético año 2003. Actualmente trabaja en su primera novela. Website.

"From New Jersey: Laura Orvieto talks to us about "Footprints in the Sand." By Juan Carlos Vásquez". Interview in Spanish.

Ilustraciónes: las imagenes han sido remitidas por la autora de la obra.

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