Historia de los Angeles, de Gabriel Bertotti*. Reseña de Alex Armega.

De espaldas a un mercado editorial plagado de best sellers y libros de auto ayuda que se venden a la misma velocidad con la que se olvidan, muy bien editado por la editorial mallorquina Sloper, Gabriel Bertotti ha publicado Historia de Los Angeles. Un nuevo libro que con valentía, sin prejuicios y un estilo que ya le es propio, trata de aventuras ausentes, historias inconclusas, y como no podía ser de otra manera, sobre cine y literatura, siguiendo la línea conceptual de “Margen Crítico” (2017) y “Margen Cínico” (2019), sus dos trabajos anteriores editados por Món de Llibres.


A riesgo de quedarse solo, pero confiado en aquello que decía Cortázar, Gabriel Bertotti escribe para un lector activo, “un antagonista fraternal”, que de alguna manera – sin ser elegido de antemano por el autor- se convierte en un hermano, participa y lucha con el escritor en el trabajo de creación de la obra. En virtud de una larga amistad con Gabriel tuve el privilegio como lector de comentar, por así decirlo, en tiempo real, la corrección de este libro con el autor. Toda una experiencia, donde, con mucha alegría y no pocas coincidencias, terminé de convencerme, y esto también se lo debemos a Cortázar, que la manera de leer un libro hace del mismo libro muchos otros libros. Algunos escritores, muy pocos, obran el prodigio de escribir un libro diferente al que hemos leído. Este es uno de ellos. ¿Con qué intención ha sido escrito?, como el aedo templa la cítara antes de cantar la epopeya, mejor que yo, lo dice en el prólogo Conejo Wilson.


Algunos críticos más cualificados que yo han clasificado a este libro, sobre todo a la novela corta, como un juego meta literario, palabra que igual que al autor a mí también produce escozor, pero, cabe señalar aquí otra vuelta de tuerca, porque si bien el cine siempre se ha nutrido de la literatura, en este caso, igual que en Margen Cínico, es la literatura la que se alimenta del cine.

Historia de Los Angeles está compuesto por un conjunto de ocho relatos independientes (Niebla en Hollywood, Para acabar con la soledad, Cosas que no le dije a ella, La balada del vagabundo, El invitado, Agua de vida, Salir afuera, Fuego en Kokoro) y de una novela breve que lleva el mismo título del libro. 

En el primer relato Bertotti se apodera de William Faulkner y Raymond Chandler, su prosa es un calco, todas las voces son la misma; igual que a Lázaro Bertotti los revive, los convierte en personajes de ficción y, jugando con la posibilidad de que se hubieran conocido, los encierra en una oficina de los viejos estudios de donde no quieren, o no los dejan salir. Las viejas glorias de la literatura americana hablan y beben sin parar: no sabría decirles si esto es meta literatura, esto es Niebla en Hollywood. Un sentido homenaje, carente de solemnidad y medallas, pero lleno de ternura y respeto, a dos grandes escritores con marcadas influencias en toda la obra de Gabriel.

En complicidad con el autor, siguiendo este juego entre cine y literatura, diremos algo de los demás relatos: En El Invitado, ambientado en Vietnam, el taciturno Capitán Willard, de Apocalypse Now, le pone una pistola en la cabeza al Cabo Bufón, de Full Metal Jacket, “marine y corresponsal de guerra en Barras y Estrellas”. Un juego tan osado e inesperado como arriesgado, que sorprende, divierte y conmueve a quien ama a los libros y al cine sin alejarse ni por un segundo del rigor de la trama, ni perder el sentido que Bertotti ha querido darle al personaje. Fuego en Kokoro, parece haber sido escrito ebrio, con Albert Finney bajo el volcán de Malcolm Lowry; Para acabar con la soledad, errante por el desierto donde David Lynch persiguió a Harry Dean Stanton, compartiendo aquel silencio loco, autista, de Pascal Quignard. Cosas que no le dije a ella, también podría llamarse “Cosas que no le dije a Juliette Binoche” o “Malasangre en Buenos Aires”; muy cerca de aquel infierno tan temido por Juan Carlos Onetti. En La Balada del vagabundo, el narrador parece haberse perdido en algún laberinto de Borges, pero lo acompaña el mismo ángel que a James Stewart le salvó la vida en “Qué bello es vivir”. Salir afuera, es un relato que tiene borrones y tachaduras de Kafka, el personaje se mira en los mismos espejos donde se acicala la dama de Shangai. Agua de vida, el último relato, son fragmentos dispersos de novela negra, pero en estado puro, mariposas de bar sin Mickey Rourke.

De Historia de los Angeles, la novela corta, diremos que es casi un guion de cine, una joya literaria escrita con la prosa, la acción, los detalles, y la elegancia de las mejores novelas clásicas del género negro. Cabe agregar que es todo un acierto la voz femenina, el tono con el que narra la historia, y que el desenlace de la trama no es menos importante que lo que se cuenta.  Por momentos uno no sabe si está leyendo una novela negra o viendo en el cine “El Crepúsculo de los dioses”, a Gloria Swanson escribiendo su vida en un diario íntimo y fantástico. Como hemos dicho, más que un homenaje a Dashiell Hammett, a Scott Fitzgerald, al cine y al mundo del cine, esta novela es el guion perfecto para una película que cualquier director, amante del cine y millonario, ya debería estar filmando.

Además de pedir disculpas por los involuntarios spoiler, inevitables en toda reseña, también debo decir que esta novela breve, así como cada uno de los relatos mencionados, han sido escritos bajo el hilo conductor del amor, porque, aunque se puede escribir con la impunidad que a los escritores otorga la ficción, así como no se puede vivir sin amor, no se puede escribir sin amor. Con el mayor entusiasmo recomiendo este libro a todos los lectores y escritores que forman parte de este prestigioso Blog, a mis amigos, y a todos aquellos que todavía creen en la magia del cine y la literatura.



Alex Armega. Nacido en Bahía Blanca, Argentina 1963. Licenciado en Psicología. Obras publicadas: “La mansión de los altos estudios”, “Entre la lluvia y el fuego”, “El diablo en Marsella”, “Tres relatos y medio”, todas editadas por Blurb Inc. 


*Gabriel Bertotti nació en Bahía Blanca en 1963 ( Argentina). También es autor de La aventura ausente (2010), Luna Negra (2012), Los techos de agua (2015). Vive en Mallorca.


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