Frases: 'Suicidios ejemplares', de Enrique Vila-Matas (archivos)


“¿Para qué exhibirme (razonaba Anatol cínicamente) y por qué dar a la imprenta mis textos si en lo que yo escribo sospecho que no hay más que una ceremonia íntima y egoísta, una especie de interminable y falsificado chisme sobre mí mismo, destinado, por tanto, a una utilización estrictamente privada?” P. 64

“(…) viéndole tan entusiasmado con su invento, resultaba difícil oponerse a sus planes suicidas.” P. 172

“Me explicó que en su opinión de hombre, después de la muerte de Dios, sigue sintiendo la necesidad de que alguien le observe.” P. 165

“Aunque la ve como ficción, le interesa ahora mi historia lo suficiente como para creer en ella. Algo es algo. Es compensación, yo dejo que se desgarre mi realidad.” P. 161

“tristeza leve –dicen que la nostalgia es la tristeza que se aligera-” P. 24


“(…) sabiendo que a la muerte le sienta bien la tristeza leve de una severa espera.” P. 24


“(…) y yo soy de los que piensan que esta vida es de risa y que la vida misma está hecha de pura risa y que, por mucho que ignoremos lo que nos espera al final de la misma, lo mejor es ir hacia todo eso riendo, con una trágica falta de seriedad.” P. 35


“Nadie puede abrazar el alma de nadie.” P. 159


“(…) la Internacional Cebollista de las sufridas amas de casa, tan lloronas ellas.” P. 50


"-Yo no puedo trabajar -le respondió con afectación, como si recitara un papel muy estudiado-. Yo sólo puedo beber y llorar." P. 53-54


“Tal vez (las cosas) sean mejores así: reales, vulgares, mediocres, profundamente estúpidas.” P. 62



“(...) en lo que yo escribo sospecho una operación de baja lujuria, una especie de interminable y falsificado chisme sobre mí mismo, ¿A quién podría interesarle algo semejante?” P. 71


“La cosa mejor que ha hecho la ley eterna es que, habiéndonos dado una sola entrada a la vida, nos ha procurado miles de salidas.” Séneca, Cartas morales a Lucilio.


“(…) algo muy parecido al amor, que es también en el fondo una gran pregunta y algo tan directo e ingenuo como extremadamente peligroso.” P. 81


“(…) a la manera de un Catón o de un Séneca, cuyas muertes son, todavía en nuestros días, el más perfecto ejemplo y modelo del suicidio clásico y sereno, profundamente mediterráneo…” P. 96


“Ya ves, así son los hombres, así recuerdan a sus viejas amantes, a las pelmazas que les acosaron en otra época, así las recuerdan cuando están a las puertas de la muerte, es decir, en la hora de la verdad.” P. 111


“Te escribo con la esperanza de que te arrojes pronto por la ventana de tu casa.” P. 111




“(…) siempre a mi lado sin la menor tregua a lo largo de toda esta aburrida vida en este mundo de horrible vecindario y gran bostezo.” P. 117


“(…) suena en mi tocadicos el Requiem de Gabriel Fauré, la música ideal para irse sin molestar, para irse de este mundo sin hacer ruido, tal como pienso hacer yo algún día, no cuando tú me lo digas.” P. 119


“(…) y me dije que si la locura era todo un misterio también lo era la escritura y que, en cualquier caso, en los mensajes del pianista de Hungría lo que predominaba no era el misterio de la locura sino más bien, pura y simplemente, el misterio de la escritura: el misterio de cartas como ésta que te escribo para celebrar un invento que me mantiene alejada de la desesperación maniática (…)” P. 122


“Barrymore (la invención de una invención) dice que morir es todo un arte (y sólo un arte) y que él lo hace excepcionalmente bien.” P. 125


“(…) una gente serena y simpática, feliz y amable, profundamente sincera, nada retorcida, adorablemente cristiana, bondadosa, burra. Nada más alejado de la realidad.” P. 131


“Y debo decirle que a un pintor sólo le pido y le exijo que su relación con lo plasmado en el cuadro sea directa, sin equívocos posibles, real, aunque esa realidad no tenga más vida, más plasmación que la del cuadro mismo.” P. 134


“Para no perder clientela. Ellos saben que sólo la mentira fascina a sus feligreses, de modo que dan a éstos lo que piden: una mentira tras otra.” P. 135


“Le explico en qué consiste el parapente. Le digo que es una variante fascista del ya de por sí fascista ejercicio de dejarse caer, así porque sí, sobre los pueblos tranquilos.” P. 151


“(…) si de algo él siempre había pecado era de un excesivo, casi brutal, dramatismo, siempre provocado por su incorregible tendencia a la desmesura.” P. 153



“Me gustaría que te suicidaras pronto, Mary, me gustaría verte ya muerta, y si eso no es posible me gustaría verte completamente loca y encerrada para siempre en ese manicomio del que has logrado salir no sé cómo.” P. 111











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